Cuando las fiestas muestran las sillas vacías (Y también todo lo que si tenemos)

Son las primeras fiestas sin Mamá Moni

Mamá Moni (así la llamaban también los alumnos… tenía una madre compartida).

Y así como las fiestas son una celebración, muchas veces también hacen notar más las sillas vacías.

Hace 14 años, en la madrugada de Navidad, fallecía mi mejor amiga en un accidente de tránsito.
Desde entonces, las fiestas nunca volvieron a ser lo mismo.

Tal vez por eso aprendí que quienes ya no están físicamente siguen presentes:
en cada “me hubiera dicho tal cosa”,
en cada “hubiera hecho tal otra”.

Aprendí a compartir de otra manera gracias a mi amiga de la infancia.
Más sutil, en otro plano.
Pero solo después de atravesar ese dolor desgarrador que es sentir que alguien que amás, con quien compartiste la vida, ya no está más.

Con mamá me traje la cafetera que le habíamos regalado para un Día de la Madre.
Y cada vez que me preparo un café, lo comparto simbólicamente con ella.
Es mi ritual. Mi forma de sentirla cerca, siempre.

Me llevó mucho Reiki, mucho coaching y muchas flores de Bach llegar hasta acá.
Por eso te digo que sé que no es de un día para el otro.

 

Si hoy estás sintiendo más las ausencias que lo que sí tenés, quiero decirte que es posible trascenderlo.
Que te des tiempo.
Que te des permiso para duelarlo.
El duelo es eso: duele.
No hay otra manera de transitarlo.

Pero también dejame decirte que se puede.
Con trabajo interno y amor, la aceptación llega en algún momento…
nadie sabe cuándo.

Tal vez por eso no me gusta decir “felices fiestas”.
Porque sé que a veces no lo son.
Pero también sé que es importante poder ver lo que sí tenemos y a quienes sí están hoy.

Es una oportunidad de disfrutarlos, de celebrar con ellos,
de vivir también por quienes hoy no pueden hacerlo.

Si algo me enseñó mi amiga es que cada día es único.
Que lo importante no son los momentos,
sino las personas con las que compartimos esos momentos.

Hoy me dejó seis pilares más en los que puedo apoyarme y sostenerme.
La importancia de nutrir los vínculos.
De vivir la vida con todo lo que hay que vivirla,
con toda la intensidad que tengas.

Porque el día de hoy no se repite.
Y aunque hay muchos que no están, también hay muchos que lo están.
Y eso es una oportunidad de compartir y celebrar con ellos.

Y si hoy no te sale poner el foco en lo que tenés…
también respetátelo.
Porque eso también es amarte, sostenerte y darte lugar
para que el dolor drene
y se abra espacio, cuando sea el momento, a la aceptación.


Te deseo que estas fiestas puedas pasarlas como necesites pasarlas.
Sin exigencias, sin máscaras.
Que puedas ver la abundancia que ya existe en tu vida,
en los vínculos, en los pequeños rituales,
en lo que sí está.
Y que te trates con la misma ternura con la que tratás a quienes amás.

Fiorella Oreste

2 comentarios.

  1. Gracias, Fío. Diciembre es también un mes complejo para mí. Mi padre cumplía el 23. Mi primer esposo falleció el 20. Como decís, celebro lo que tengo hoy con las personas que amo. También tengo detalles de mi madre, mi hermana, mi padre y a los hijos de mi primer esposo … Tengo nietos. Los agradezco mucho.. y me siento acompañada, cada día…. Más en este período….. Un besito a vos, a tus nenas y a todos los que nos acompañan desde el cielo.

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