Hay un miedo silencioso que muchas madres conocemos muy bien. No siempre se dice en voz alta, pero vive ahí… en ese “¿estará bien?”, en ese pensamiento que se adelanta a lo peor, en esa sensación de estar siempre alerta, incluso cuando todo parece estar en calma.Durante años creí que preocuparme era una forma de amar. Que anticiparme, proteger, estar pendiente de todo y de todos, era parte del rol.Hasta que la maternidad —y luego la terapia floral— me mostró algo mucho más incómodo de mirar: muchas veces, poner el foco todo el tiempo en el otro es una forma de no escuchar lo que me pasa a mí.🌿 Red Chestnut nos habla de eso. Del miedo excesivo por quienes amamos. De la sobreprotección que nace del amor… pero también de nuestras heridas no resueltas. De ese impulso de querer evitarle al otro todo dolor, toda caída, toda experiencia difícil.Y acá viene lo más desafiante: cuando intentamos que al otro no le duela nada, muchas veces le estamos quitando su propio camino de aprendizaje. Y, sin darnos cuenta, también nos estamos dejando a nosotras en último lugar.En la maternidad esto se vuelve un espejo brutal. Nuestros hijos no solo nos despiertan el amor más grande: también nos muestran a nuestra niña interior, a las heridas que no sanaron, a los miedos que todavía viven en el cuerpo.💭 Red Chestnut nos invita a una pregunta clave: ¿Qué miedo mío estoy proyectando en el otro? ¿Miedo a perder? ¿Miedo a quedarme sola? ¿Miedo a que algo falle y no pueda sostenerlo? ¿Miedo a sentir dolor?Cuando empezamos a volver al eje —a preguntarnos cómo estamos nosotras con eso— aparece algo que muchas evitamos durante años: el permiso para sentir.Para reconocer el cansancio, el vacío, la angustia, el “me perdí de mí”.Y no, esto no tiene que ver con dejar de amar, ni con dejar de estar. Tiene que ver con amar sin fusionarse, con acompañar sin vivir a través del otro, con confiar en que cada ser tiene sus propios recursos para transitar la vida.🌱 La Terapia Floral no viene a anestesiarnos ni a decirnos qué hacer. Viene a ayudarnos a mirar con más honestidad. A equilibrar esa energía de sobreprotección. A soltar el control que nace del miedo y abrir espacio a la confianza.Porque cuando una madre se corre del sacrificio constante y empieza a darse el lugar que merece como mujer, como persona, como ser individual, algo se ordena en todo el sistema.Esta es una de las razones por las que amo profundamente la Terapia Floral Alquímica. Porque no separa lo personal de lo vincular. Porque no romantiza la maternidad, pero tampoco la culpa. Porque nos devuelve al centro, una y otra vez.✨ Tal vez hoy no se trate de hacer más. Tal vez se trate de animarte a mirar qué miedo te habita y qué parte tuya está pidiendo ser cuidada.Ahí empieza el verdadero equilibrio. Ahí empieza una maternidad más consciente. Y también, una vida más tuya.🌿 ¿Querés profundizar en esta mirada?Si este texto te resonó, te invito a sumarte a mi Grupo Gratuito de Terapia Floral Alquímica.Es un espacio de reflexión, conciencia y acompañamiento, donde exploramos los arquetipos florales aplicados a la maternidad, los vínculos y la vida cotidiana.👉 Sumate al grupo gratuito acá https://chat.whatsapp.com/En5V1Zeqk9X1tVE9xYf2Ol Seguimos profundizando juntas 💛