“Los 90 años de mi abuela: cuando la memoria familiar se vuelve medicina”

MI ABUELA CUMPLIÓ 90 AÑOS.

Nació en Italia, vino a los 15, y a los 21 ya tenía a su primer hijo (mi papá).

A los 47 se convirtió en abuela por primera vez (yo).

Y a los 75, en bisabuela por primera vez, con mi hija mayor.

 

Tuvo 4 hijos varones, y somos 10 primos… entre nietos y bisnietos.

Cuando nos juntamos, siempre aparecen historias nuevas: de su vida en Italia, de los trabajos que tuvo cuando llegó a Argentina…

Ella no tiene tonada tana, pero lo italiano lo llevamos todos en la sangre. Erradicar esas raíces sería imposible.

Amo Italia. Y sé que no es casual.

Tuve la oportunidad de viajar a dar una conferencia cuando estaba en el Partido Demócrata Italiano, representando a la juventud de sicilianos en el exterior.

Fueron solo 15 días, pero intensos, hace 17 años… y volví a Argentina justo un mes antes de que mi hija mayor —su primera bisnieta— llegara al mundo.

Estoy totalmente convencida de que pisar su tierra me dio la información que necesitaba para encontrar mi rumbo. Para hacer hogar donde vaya.

Más allá de dónde nacimos, más allá de dónde venimos.

Lo digo y me emociono. Ese viaje fue fuerte.

Me perdieron la valija al llegar a Roma y estuve días con lo puesto (por suerte la planchita quedó en el bolso de mano 😅).

Y esa sensación de “estar sin nada” en la tierra de mis ancestros…

Después de pasar por el enojo y el miedo, se transformó en alivio. En liviandad.

En mirar con ojos de turista la tierra de donde vienen mi abuela y mis antepasados.

En la foto están los hermanos que aún viven. Son 4 de los 8 que eran

Después, al ser mamá de mi hija mayor, tuve la bendición de vivir dos años en lo de mi abuela.

Ahí pude conectar lo que tal vez, con esa armadura tana posguerra, antes no habíamos podido.

Escuchar sus historias, sus miedos, sus maternidades.

Y después de ese tiempo llegaron a mí el Reiki y la terapia floral, que hoy son la base de mi mirada de vida.

Hoy no puedo creer que cumpla 90.

Y aún me quedan cosas por preguntarle, por saber.

Ojalá pudiera volcar todas sus vivencias para tenerlas guardadas, para ir a buscarlas cada vez que necesito entender de dónde venimos… para ver hacia dónde vamos.

Hoy celebro poder celebrar en familia sus 90.

Con ella sonriendo.

Con ella feliz de vernos ahí, juntos.

Estos cumpleaños te hacen viajar al pasado y al futuro en un segundo.

Cómo habrá sido su infancia realmente.

Cómo estaré yo a los 90.

Si estaré…

Una vida entera pasa delante tuyo.

Y te das cuenta de cuánto no imaginamos, de cuánto no podemos anticipar.

Por eso la aceptación.

Por eso la gratitud.

Si todo eso no hubiese pasado, no estaríamos acá, creciendo, aprendiendo, compartiendo.

Cada pieza del rompecabezas, en algún momento, encaja.

Con el diario del lunes es fácil de ver; en el momento toca transitar el miedo, el enojo, la frustración.

Agradezco cada pieza que encajó para que hoy pueda estar acá, siendo quien soy, y brindando lo que doy.

Gracias Gracias Gracias
Fiorella Oreste

6 comentarios.

  1. Que bonita carta Fio! Cuando estudié gastronomía y canto operístico, comencé a amar parte de Europa, entre ellas Italia. Yo provengo de indígenas mexicanos, mestizos y mi abuelo matreno 100% hijo de un Español. Al leerte, me dieron ganas de haberles preguntado más, pero ya no me queda ninguno y los tuve muy poco tiempo en este plano, a algunos ni los conocí, solo cuento con algunas fotos viejas, pero ya no me dicen mucho.

    Que maravilla que aún la tienes y que has podido convivir con ella para descubrir más sobre ti.

  2. Querida Fiore, leerte me estremece y paso traguito de saliva.
    No sé casi nada de mis ancestros, sólo unos cuantos fragmentos de historias guardadas.
    Desde adolescente siempre he soñado con conocer Italia, mi hija menor anhela igual…
    Porqué??? Otra historia de la que tampoco sé.
    En el camino te encontré y dejaste en mí y en mi hija mayor una semilla que busca hacia dónde encontrar su sol.
    Desde mi corazón GRACIAS siempre, te abrazo con amor Fiore.
    Vero Orozco.

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